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JUEVES 28- 5- 92 92 A B C 41 La conversión de Gary Bedell Me metí una vez debajo del paso de Los Panaderos y ya no pude dejarlo Hay tantos neoconversos, tantos pseudoenamorados de esta tierra que los sevillanos desconfiamos de aquel que, como el canadiense Gary Bedell, se levanta un buen día y te dice: Yo quiero ser uno más entre vosotros No es que haya pasado demasiado tiempo, pero sí el suficiente para que Bedell, despojado ya de su Cuando le pedí a Gary Bedell que sacara su costal del armario y se dejara fotografiar vestido de costalero, el canadiense que quiere ser sevillano se negó en redondo: El costal es una cosa muy seria y solo me lo pongo cuando me voy a meter debajo de la trabajadera Fue entonces cuando comprendí que esa conversión al sevillanismo, publicitaria a primera vista, podía tener visos de realidad. No es fácil que un cofrade sevillano vista caprichosamente su indumentaria penitencial, máxime cuando, para muchos de nosotros, esa túnica o ese costal es a la postre nuestra mortaja: ¿Mi fe? Soy católico como mi madre, aunque mi padre era protestante. Hice mi primera comunión por la Iglesia Católica y después, tengo que confesar que no he sido demasiado practicante. Pero para mi está por encima de todo la fe personal. Y yo la tengo, creo en Dios Deseo ser desde ahora un sevillano más, no un nuevo Pepe el Escocés Sevilla. Antonio de la Torre aureola de comisario adjunto del Pabellón de Canadá, haya podido sentarse a reflexionar sobre s u decisión y su futuro inmediato. Ya ha dejado de ser noticia y desea sumergirse en el anonimato, emprender una nueva vida y estar con la gente que quiere: No pretendo convertirme- d i c e- en un segundo Pepe el escocés vida. Yo tenía necesidad de dar jero no quiera considerarse un un giro sentimental y emocional intruso y se sienta uno más de a mi propia existencia, de tener vosotros. Eso reafirma el poder, una estabilidad y eso lo encontré la fuerza de Sevilla en el mundo. en mi hermandad. De esta forYo necesitaba echar raíces de ma, lo que en sus inicios no fue una vez en algún sitio. Y lo hice más que un complemento a mi aquí, pero eran todavía tan jóvelabor profesional en el Pabellón, nes, tan débiles, que temí que se fundió con mis propios sentise rompieran. Por eso me fui del mientos. Los sevillanos tienden a Pabellón Sevilla no es una individualizar y me atrajeron tanciudad excluyente- a ñ a d e to que me resultaba muy difícil G a r y- En cualquier otra parte frenar esa personalización, es del mundo sería impensable que decir, no sabía distinguir cuando jóvenes modernos, con sus peactuaba como Gary Bedell o los largos y sus ideas más o mecomo comisario adjunto de Canos avanzadas podían tener el nadá. En consecuencia, me enhonor de llevar sobre sus homcontré con una doble responsabros la imagen del Señor o de la bilidad: la de mi trabajo en el PaVirgen como lo hacen los costab e l l ó n y l a d e mi v o c a c i ó n leros sevillanos, gente de todas sevillana que se traducía, por las capas sociales. Todos, hasta ejemplo, en no querer faltar a un un canadiense como yo, pueden ensayo por nada del mundo compartir los elementos característicos de Sevilla. Y eso es una Según el ex comisario adjunto suerte porque os da una fortaledel Pabellón de Canadá, llegó el za admirable. Desde que dimití, momento en que estas dos resmi hermandad no ha parado de ponsabilidades se hicieron inayudarme, y yo sé que no me va compatibles: Llegué a un punto a faltar de nada porque tengo a en que tuve que elegir entre una mis hermanos cosa y la otra y, como ves, me Pero Sevilla es a veces como quedé con lo segundo. No me el dios Saturno, que devora a fue demasiado difícil porque la sus propios hijos y, mucho más, verdad es que en Sevilla he en- si son adoptivos. Gary lo sabe e contrado algo especial. Porque, insiste en que no se ha quedado alfin y al cabo, la Expo en cierto aquí para ser famoso: De ninmbdo supone una intrusión en la guna manera querría convertirme vida de los que vivís aquí y no en un nuevo Pepe el Escocés deja de ser bello que un extranQuiero simplemente vivir aquí, tener mis amigos, estar con la gente que quiero. Solo eso. He concedido entrevistas porque deSevilla. A. T. seaba explicar mis sentimientos. Pero si mañana nadie habla de catalana y, dos años más tarde, mí, si se olvidan, no sólo no me vuelta a Canadá y a la política importa, sino que eso es precisapara colaborar en la campaña de mente lo que busco: ser un seviun amigo que se presentaba a llano más. Y como tal, el año diputado: Seis meses después que viene saldré en Los Panademe ofrecieron trabajar en la Oficina de Protocolo del Ministerio ros en Semana Santa y bailaré de Asuntos Exteriores, donde me sevillanas en Feria, pero sin nindediqué a atender a personalidagún afán de notoriedad ni protades y jefes de Estado. Cuando gonismo Nelson Mándela visitó Canadá, El protagonismo lo tiene ya en me e n c a r g a r o n r e c o g e r l e en su nueva vida ese conjunto de Londres en un avión privado. recuerdos que recoge de la casa Congeniamos tanto que me pidió del Barrio de Santa Cruz: un que le acompañase como ayucuadro de la Virgen de la Victodante personal durante una etaria, una estatuilla de unos costapa posterior de su viaje en Estaleros colocándose el costal que dos Unidos. Posteriormente, cole regalaron los miembros de la laboré con él en Sudáfrica. Y en cuadrilla de Los Panaderos, un esas estaba cuando vine al Pa- cartel de las fiestas primaverales bellón de Canadá en la Expo de sevillanas enmarcado... Como Sevilla. De momento- y espero verás- a f i r m a- tengo ya algún que por muchos a ñ o s- Sevilla patrimonio para poder considees mi destino definitivo rarme sevillano Gary Bedell acudido para recoger un premio que habían concedido al Pabellón. El ambiente me encantó. Y resultó que estaba allí el capataz de la Hermandad de los Panaderos. Charlamos, me invitó a acudir a un ensayo y no sé como, alguien me prestó un costal. Me metí debajo del paso y ya no pude dejarlo. Asistí una semana tras otra a los ensayos y, lógicamente, hice mi estación de penitencia el Miércoles Santo Gary confiesa que, aunque había otros muchos detalles de Sevilla que le habían cautivado, fue precisamente esa experiencia, la de ser hermano costalero en Semana Santa, la que determinó su conversión: Supongo que coincidió con un momento muy delicado y, a la vez, propicio en mi Barrio de Santa Cruz Cuando, en octubre del pasado año, tras una azarosa carrera que le había llevado por distintos países del mundo, Gary llega a Sevilla le dan su vivienda en la Ciudad Expo, donde reside el personal de los pabellones de la Muestra Universal. Pero aquello, con ser cómodo y acogedor, no era esa Sevilla que el comisario adjunto del Pabellón de Canadá quería conocer y en la que quería integrarse, en un principio, por razones estrictamente profesionales: Pensé que, para desarrollar mejor mi trabajo, era importante integrar el Pabellón en la ciudad. Así que, como costaba el mismo dinero que el apartamento de Mairena del Aljarafe, alquilé una casa en el Barrio de Santa Cruz y empecé a sentir lo que era Sevilla. Me gustaba muchísimo y me fui interesando por una serie de cosas. Descubrí que estaba en una ciudad muy romántica y acogedora en la que podías dar satisfacción a los cinco sentidos Ocurrió, sin embargo, que ese deseo de integrar el Pabellón canadiense en la ciudad le llevó al contacto con el mundo de las cofradías de cuya influencia en la vida de Sevilla no tardó en darse cuenta: Fue en un acto en la Tertulia Azahar, al que había Yo fui minero Nuestro canadiense aspirante a sevillano nació en Ontario hace justo treinta y ocho años: Mi padre era militar y eso me obligó a vivir durante mi juventud en varias ciudades. A los veinte años fui minero, trabajé en una mina de níquel en el norte de Canadá. Con este curriculum me presenté a una selección para azafates en la compañía aérea del Canadá y aun no se me ha olvidado la cara que puso el encargado cuando le dije de donde venía. Pero me admitieron y trabajé durante siete años volando Tras permanecer algún tiempo en la secretaría del primer ministro Turner, hizo un master de Negocios en la Universidad y estuvo estudiando en Barcelona, en el que sería su primer contacto con España. Volvería en 1986 para trabajar en una empresa