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ABC y. 30.039. DOMINGO 26 DE NOVIEMBRE DE 19 S 7. EDICIÓN BE ANDALUCÍA. PAGINA 99, r ¡Mollifico tic la niJiuiu. t: ju del cadáver de doña Genoveva Martí Tovar, y la presidencia de autoridades, durante la misá de corpore insepulto oficiada en el templo macareno. (Foto Serrano, SEPELIO DE DOÑA GENOVEVA MARTÍ TQVA EN LA MACARENA El cadáver fue inhumado junio a la tumba del general Queipo de Llano, esposo de la ilustre dama Sevilla al día La Virgen, en su camarín, aparecía más pálida que de costumbre. El manto era enlutado. Las estrellas, sin luz, no impresionaban. Todo discurría en el ámbito de la basílica de la Macarena. Barrocos oros- -cuando el oro rebrilla por el mundorelumbraban. Y allí estaba Sevilla. Por lo menos la Sevilla del Movimiento. Entre las calles del templo, sobre aquel entronque en el que la Sevilla republicana y la Sevilla del 1 de Julio nacieron, 8 estaba la generación que lo vio venir, que lo vio partir y que ahora iba a contemplar cómo se iba, cómo llegaba, su compañera. No había protocolo: alli, cada uno era, sencillamente, lo que era: quien fue. Todo tenía el mismo aire sencillo que hubo el Alzamiento con mayúsculas: cuando Sevilla fue el puente entre Marruecos y Sevilla, puente sin el cual nada serla nada; nadie sería nadie. El padre Miguelito entre sus hopalandas- -negros y oros, contrastes de torero gitano- -oraba ante el altar. Unas coronas- ¡qué pocas! ¡cuántas! -aguardaban, florecidas cuando no ha razón, la aparición del ataúd en la capilla. ¡Qué capilla más chica para un hombre tan grande! Y a esa tierra, tierra que recordaba lo que fue la iglesia de San Gil, todavía sin aires de basílica, todavía heroica, todavía sin saber que iban a prenderle fuego, se acercaban los restos de una dama, no nacida por estos lares. ¿Qué le parecería Sevilla cuando llegó a nosotros? Eso nadie lo sabe. Lo que si saoemos es cómo la Sevilla del 18 de Julio volvió anoche por sus fueros cordiales, unos fueros que nunca piden el cu fueron, que son lo que son y que serán lo que son, hasta que se mueran, aun cuando la época no sea propicia. Y anoche, no tembló la tierra: vibró en jorma inexpresable el ánimo de los que alli estuvieron. Alrededor habla otra Servilla- -la que vive, la que nace- una Sevilla que, empero, será hija, quieras que no, de aquella otra Sevilla: la de ese general Queipo de Llano, cuyas cenizas yacen ahora junto a las de su compañera, y cuya memoria espera, aguarda, que los sevillanos, un día, sin prisa ni pausa, labren su monumento. Padre Nuestro, que estás en los cielos... t Amén! ETA. El acto fúnebre E l sepelio de los restos mortales de doña Genoveva Martí Tovar, viuda del inolvidable teniente general don Gonzalo Queipo de Llano, se verificó ayer tarde en la canilla del Cristo de la Salvación, de la basílica de la acarena. A las ocho de la mañana partió de la capital del Reino el furgón que conducía el cadáver de la ilustre dama, al aue seguían varios coches con los familiares, llegando a Sevilla a las seis de la tarde, hora fiiada para el entierro. En el pórtico de la basílica aguardaban la llegada del cadáver el teniente general jefe de la Región Aérea del Estrecho, señor Salas Larrazábal: gobernador civil v iefe provincial del Movimiento, señor Utrera Molina: teniente general señor Cuesta Monereo; gobernador militar, general de división señor Collantes Vidal; CABALLERO APROVECHE ESTA OPORTUNIDAD 10.000 gabardinas de 1.500 pesetas A 50 DUROS MAS CALIDAD A MENOS PRECIO SMBS presidente de la Diputación Provincial, señor Serra v Pablo- Romero; alcalde de la ciudad, señor Moreno de la Cova; general iefe del Sector Aéreo, señor Muías; general jefe de Estado Mayor de la Región Aérea, señor Pascual Sanz; generaí subinspector de Caballería, señor Ortega Gil; presidente del Ateneo v director de este A B C señor López Lozano; hermano mayor de la Macarena, señor Delgado de Cos, y Junta de gobierno, representaciones de jefes de la Región Aérea y colonos de la finca Gambogaz. Amigos y familiares transportaron el féretro desde el furgón hasta un severo túmulo con blandones a los lados. E n su altar, la bella imagen de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena lucía manto negro bordado en oro y saya del mismo color. La misa de corpore insepulto fue oficiada por el canónigo don Miguel Bermudo, asistiendo de diácono don Abrahán Pérez Herrero; de subdiácono, don Antonio González Abato, párroco de Santa Genoveva: de maestro de ceremonias, don Manuel Domínguez Bermejo, párroco de San Gii y director espiritual de la Hermandad, y de asistentes, los padres Camilo Francisco Castillo y Cazaüo López. La asistencia a los píos sufragios fue muy numerosa, encontrándose la basílica totalmente acupada de amigos de la familia doliente. E n el lado del Evangelio se situaron el teniente general jefe da la Región Aérea del Estrecho, señor Salas Larrazábal; gobernador civil y jefa provincial del Movimiento, señor Utrera Molina; general gobernador militar, señor Collantes Vidal; presidente de la Diputación Provincial, señor Serra y Pablo- Romero: alcalde de la ciudad, señor Moreno de la Cova; general jefe del Sector Aéreo, señor Millas, y general subinspector de Caballería, señor Ortega G i l Al lado de la Epístola se colocaron don Calixto García, yerno de la finada; hermano mayor de la Macarena, don Carlos Delgado de Cos; hijo de la finada, don Gonzalo Queipo de Llano, y nietos, don Gonzalo y don Alberto Queipo de Llano v Meneos y don Gonzalo García Queipo de Llano. Dentrás se hallaban las hijas v nietas v otros familiares v amigos, entre los que se encontraban el teniente general señor Cuesta Monereo v don Gonzalo, don Luis y don Fernando Parias y Junta de gobierno de la Macarena. Entre la numerosa concurrencia figuraban los duques de Medinaceli v de Bajar, marquesas viuda de Nervión v de Valencina, marqueses de Gracia Real, da ¿Tayas á Jíayarja, fie. Barbóles, de Oq. uen k