
DIARIO TRAPO
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DIARIO ILÜSTRABO DE IN FORM G A CI 0 N AL
SEVILLA 12.
FORMACIÓN GENERAL
REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: CARDINAL ILUNDAIN, 9. SUSCRIPCIONES Y
KN E R
VELAZQUEZ,
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O hace falta ser un esperto en econom í a para comprender el inquietante significado de uno de los libros más trascendentales que se han publicado en los últimos años: L áge de rinflation de Jacques Rueff. E l gran economista francés hace una exposición de hechos, que se transparente de sentido común. Todas las espinosas complejidades abrazadas al tema económico han sido reducidas en L áge de 1 inflation a superficies de cristal, suaves y lisas, de fácil comprensión. Según Rueff, uno de los errores capitales dei siglo X X en materia de economía ha sido el paso de lo que él llama ctalon- or al régimen conocido por el n o m b r e de gold- exchange- standard Hasta 1922, las monedas- papel de los distintos países eran convertibles directamente en oro. Es decir, cada nación respaldaba sus emisiones en papel con las correspondientes reservas oro. Los poseedores de moneda- papel ¡a podían transformar en cualquier momento en el metal de valor invariable, y los Estados pagaban en oro sus deudas en el extranjero, y sus importaciones, si así se les exigía. (Un Gobierno que. por necesidades económicas, o por excesivas ambiciones de desarrollo, cometía, consciente o inconscientemente, el error de emitir más papel del que podía cubrir, iniciaba lógicamente un proceso inflacionario y su moneda- papel perdía valor) A partir de la gran conferencia monetaria de Genes en 1922, los distintos países comenzaron a guardar para cubrir sus monedas- papel no solamente oro, sino también monedas- papel extranjeras, como la libra y el dólar. Teniendo en cuenta que estas monedas eran convertibles en oro tn sus países de origen, el sistema, en apariencia, no variaba. ¿Qué más daba tener reservas de. oro o reservas de dólares si éstos eran convertibles por oro en los Estados Unidos? Uno de los pocos economistas que se opuso a la medida en la Sociedad de las Naciones y en Genes fué el nrooio Rueff. El paso del étalon- or al gold- exchange- standard fue acogido por los Bancos de emisión con alegría, ya que sustituía en sus balances los lingotes de oro, enteramente improductivos, por moneda que producía. E l nuevo régimen, siempre según Rueff, cumplió la inmensa revolución de revelar a los países dotados de una moneda con prestigio internacional el maravilloso secreto del déficit sin llantos, que permite dar sin tomar, prestar sin hacer empréstitos y adquirir sin pagar. Pero había una espina escondida entre tantas rosas. Con el nuevo régimen se ponía en manos de un par de naciones una auténtica piedra filosofal. Los billetes que emitían hacían las veces de reservas oro para los otros países. Cualquier abuso en la emisión o cualquier crisis interna conduciría no sólo a una quiebra nacional, sino a un desastre internacional. E l saneamiento financiero realizado en Alemania por Dawes en 1924, y en Francia por Poittearé en 1927,
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cia, la pura verdad en este caso, según Rueff. Todas las naciones que tienen dóprovocó, según explica el autor de L áge lares como reservas verían reducido su haber en el porcentaje de la desvaloride l inflation una afluencia masiva de zación y estarían obligadas, a su vez, a capitales estadounidenses a tierras frandesvalorizar la moneda nacional. ¿Qué cesas y alemanas. Pero como unos y otros sería de la economía francesa, de la itaaplicaban el régimen de gold- exchangeliana, de la española, si los Estados Unistandard con su característica principal de duplicación del crédito, el boom de dos decidieran desvalorizar el dólar, es decir, colocarlo a su valor real? ¿Qué 1 S 29 tuvo una amplitud desoladora. quedaría de nuestro altivo Plan de DesTras la segunda guerra mundial, el sisarrollo y de sus fastuosos porcentajes de tema iniciado en 1922, y que escondía un elevación trazados sobre una moneda ingrave error en su origen, no sólo no se variable? Por fortuna, la Administración detuvo, sino que se incrementó. Era la Kennedy no piensa, por el momento, en hora del dólar. No se vio, o no se quiso desvalorizar, y va a intentar fortalecer el ver, el mal entre las sombras espesadas. dólar, según anunció el presidente en el Y la fuerte moneda americana sustituyó discurso de julio pasado. En su arriscaa las reservas oro en la mayor parte de do intento, ese presidente inquietante de los países. Pero este juego, que tan seguro parecía, de sustituir el oro por bi- las bruscas decisiones encontrará la ayuda de todos los países de la Europa libre. lletes convertibles, se ha desmoronado con la elocuencia de las cifras. Cortan las Estamos, pues, en los intereses creados. aristas erizadas del actual panorama eco- En plena farsa de Benavente. Crispín y nómico de Occidente, hasta hacer sanLeandro llegan a una ciudad cualquiera. gre. Y se teme una gran crisis a escala E l primero se presenta como criado dei internacional. En 1962 las reservas de dó- segundo haciendo creer a todos que su lares en los países europeos se elevaba ame es un gran señor inmensamente rico. a una cifra cercana a los veinte mil mi- Sobre este crédito, amo y criado efectúan llones. Las reservas de oro custodiadas enormes gastos. Emiten, en definitiva, en el Fort Knox estadounidenses no lleuna moneda- papel que no tiene respaldo gan a los dieciséis mil millones. Es decir, con dine ro real. Cuando se descubre ti sin necesidad de movilizar más fuerzas, asunto, los acreedores, aleccionados por bastaría con que los Gobiernos europeos Crispín, comprenden que sólo si Leandro exigieran hoy a los Estados Unidos la consigue dinero no terminarán perjudiconversión de sus reservas de dólares en cados. Así es que todos juntos conspiran, oro, para que la economía norteamericapara que éste se case con Silvia, la hija na se derrumbara. Pero, de rechazo, ocude Polichinela, el millonario. rriría lo mismo con la europea. Sería La situación actual parece calcada d lanzar un boomerang con desastrosos la farsa teatral. Occidente entero hará lo resultados a la ida y a la vuelta. E l sistema del gold- exchange- standard es posible para evitar la ruina de los Estadecir, el guardar dólares en lugar de oro, dos Unidos. Porque esa ruina significaporque los dólares eran convertibles en ría la de los propios países occidentales, oro, significaba ligar la economía de to- que han edificado insensatamente su economía sobre el patrón dólar, en lugar de das las naciones, que de este sistema participaran, a la de una sola nación. Gra- hacerlo sobre el tradicional patrón oro, sólido e invariable. Resulta muy difícil vísimo error, como se ha visto ahora. vaticinar si se superará o no la actual Ante la situación actual, los Estados crisis. Es una moneda lanzada al aire, Unidos pueden hacer dos cosas: desvaPero cabe la esperanza, porque lo intelorizar el dólar o intentar fortalecerlo reses creados jugarán a favor de una so con las dolorosas inyecciones que se precisen. La primera medida, la desvaloriza- lución conveniente. En cualquier caso, ción, significaría la ruina de Occidente. no hay que olvidar que el dólar está enfermo. Que el dólar ya no vale lo c e: La ruina de Occidente es una frase detodos aceptamos que. vale. Pero que hay masiado grandilocuente pero, por desgraque hacer un esfuerzo y conseguir que vuelva a tener el valor aceptado, porque de lo contrario todos quedaríamos arruinados. Si el enfermo se muere, nos arras trará a la tumba. Los errores económicos se pagan siempre. E l descubrimiento en esta ocasión no ha podido ser más; Abra mercadas a doloroso. Sobre las espaldas desnudas del dólar se echó una carga demasiado pesus producios en sada. Ahí están las llagas. Ese gran ídoiodo el mando lo del dólar, adorado fanáticamente durante lustros de fervor, gigante robusto anunciándose en la nimbado de satélites artificiales y de ingenios nucleares, enhiesta la altiva anEdición Aérea de torcha de la libertad, resulta que tiene los pies de papel Y que se puede derrumABC bar en cualquier momento.
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Luis María A N S O N