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teresantes signo rupestres nlfabéticos. Reconocemos perfectamente va fias letras, entre ellas, la V. K I, N C, etc. y leemos, sin ninguna dificultad, el nombre de Diodorvs, y con dudas Vria y, Calva Hic. Están inscripciones no son como las de Cales Cbves (Akiyor- Menoroa) cuya letras, identifleablea en su totalidad son mayúsculas, del tipo latino, y que l eminente epigrafista alemán don ümlllo Hübner consideró de lo años 134, loO y 214 de nuestra Era. Son más bien unos tragos parecidos letra que van entremezclándose con otras figuras amorfas, y que quizá en Algunos casos fueran Incisiones anteriores a las alfabéticas. t e todos modos creemos que por el especial carácter arcaico de estos signos nos demos suponer son muy anteriores a las inscripciones de Cales Coves. Marraneo de Santa Ana. Sobre Una capa de durísimas concreciones eatalaetitlcas de un abrigo rocoso de este barranco aparecen trazadas en ¡fojo varias pinturas rupestres, L a que señalamos con el número 1 es la más representativa y guarda notabi- Titula lísimas analogías con otras pinturas y grabados rupestres perfectamente identificados y estudiados por eminentes prehistoriadores, entre los que citaremos al abate Obermaier, abate Breuil, ductor Car bailo, doctor Sobrino Suhigas. Piette, C a bré Agüitó, Dussand, Hernando Pacheco, Oliver M. Miera, Sehliemann, etc. A nuestro Juicio, esta pintura no es más que una esquematiíacion humana, posiblemente la de un gran jefe. Vi aquí el resultado del examen y análisis de unas descottehaduras de esta pintura: La pintura ha sido hícha con óxido de h i e u u Este óxido es soluble en ácido clorhídrico caliente, en cuya solución se le puede precipitar. tts probable que haya sido avivado sntor. ee por un colorante vegetal y establliaado por el cocimiento. S Insoluble en frió. Las otras figuras parece representan embarcaciones, cosa que no nos sorprenda, pues otras similares las hallamos en una cueva de fils Tudons en una cuevatumba de forre del Ram y en una cu: va de habttamiento de Sinimellá Vell Cerca de estas pinturas se encuentran restos de monumentos megalítleos diversos, sepulturas antropoidea, receptáculos de Urna cineraria o de restos óseos, tm i m portante: conjunto de grutas prehistóricas de enterramiento, en cuyo piso, a poco que se escarbe, aparecen gran cantidad de huesos humanos calcinados, y ron ÉU. -J da Taiatl de Oait (Mahdn Menorte Monumento megalftloo de la t d a d del Ufaneé, Mepro. sentaoiórt do la Divinidad. mucha frecuencia, amuleto y puntones d hueso, cerámica primitiva, braealetes, pectorales, aros, punaones y puntas de flecha de bronce y otro objetos de cobre. También Vemos un importante reducto La pintura rupestres dal oarranoo oe Sanaborígenes de la isla trataron en rojo, ta Ana son Un menrsje Indeseltrado quo los megalítico, verdadera piara fuerte do la prehistoria, levantado m lo alto de u n promontorio Estos reductos presentan una características especiales. Coinciden con los grupos más Importantes da cuevas prehistó ricas de Menorca, las encontramos Junto al mar, en ¡sitios de fácil desembarco casi siempre, cerca de manantiales y en lo alto. de ¡promontorios debí damente protegidos en sus laderas accesibles por robustas murallas ciclópeas, que convierten el reducto en un refugio inexpugnable. Precisamente esta disposición p r e s e n t a gran similitud con i o s existentes en o t r a s reglones de antiquísimas culturas, como en Palestina, donde servían de refugio a la población diseminada en sus alrededores en los frecuentes casos de ráselas E n algunos de ellos, seflalftdamente la p r i mitiva fortaleza de los jebuaeos, núcleo Menorca tlan profundo barrancos que la cortan do Norte a Sur mal antiguo de l a Cate a el da Algendar. Las oasis dai Molí da Bal eatáíi edifleade baje UMm ne allanta de la roca. (Potos Foto- Club de oiu- ciudad de Jerusalén, presenta, BOBOS que r dádela. descienden hasta el nivel de las aguas de los valles circundantes. Tal es el caso del reducto megalítico de Cala Macarella. situado a 1.900 metros al sur de las cinturas rupestres del barranco de Santa Ana, que tiene una escaleta excavada en la misma roca del promontorio, que a través de las murallas de clende hasta más abajo del nivel del barranco de Bes Arbosses para llegar a una veta de agua potable. Por todo. este eümulo de particularidades, los reductos megalíticos cumplían una función protectora clara, la de cobijar a la población troglodítico circunvecina de Icys ataques del enemigo. Los monumentos mcgulltieos menorqulnes. varias vece milenarios, nos hablan con la b a r b á i s arandela de sus piedras, de las clvilüuciones desaparecidas que. se extendieron sobre esta encrucijada de las corrientes migratorias primitivas mediterráneas. Los hombres de aquellas culturas, honderos aguerridos y diestros, nos revelan, si bien sumariamente, con las lauhts, sus sentimientos religiosos; con los talayots, navetas y receptáculos, el respeto rayano en cuito que dispensaban a sus muertos: con les. reducto u decisión enérgica y resueita de permanencia y estabilidad geográfica; con sus grabados y pinturas, las páginas brillantes y heroicas de su historia, que coloca a nuestras rn as aborigénes en un plano de extraordinario interés para el estudio minucioso de todas sus características. Entre los verdes mediterráneos de chaparrales y acebuches, de lentiscos y nopales, ds juncos, mirtos y gamones, bajo el purtetmo aeul de este cielo menorqum y entre encajes de espumas de plata, la isla de Menorca, vanguardia hispánica hacia el Oriente, guarda la cultura de arcanas edades pretéritas, que desafia la inteligencia del investigador, que sólo ha podido desentrañar mediocremente los fantásticos ritos y costumbres de aquellas gentes. J. M A 8 C A A 0 PABAUtüB t. lciiw- flí í tnli- ufoB: y d i Maurice filSIttBIlftl de Francia